El Taller

Un espacio para disfrutar del arte

El taller está ubicado en la Calle Industrial 15, en A Coruña. Se trata de un espacio diáfano y luminoso, pensado para favorecer la concentración, la creatividad y el trabajo artístico compartido. Un lugar acogedor donde apetece detenerse, observar y crear con calma.

El taller tiene capacidad para grupos reducidos, de alrededor de 10 personas, lo que permite generar un ambiente cercano y familiar. Este formato facilita una atención más personalizada y hace que cada alumno se sienta acompañado, escuchado y parte activa del grupo, creando un clima de confianza muy importante para el proceso creativo.

Detrás del taller…

Me llamo Lidia Carrión y soy licenciada en Bellas Artes. Desde hace años me dedico a la enseñanza artística, acompañando a personas de distintas edades en su proceso creativo, tanto a través de actividades extraescolares como en clases más personalizadas impartidas en mi propio taller.

El arte siempre ha sido una parte fundamental de mi vida, no solo como forma de expresión personal, sino también como un medio para conectar con los demás. A lo largo de mi trayectoria he podido comprobar cómo el dibujo y la pintura ayudan a desarrollar la sensibilidad, la observación y la confianza, independientemente de la edad o del nivel previo de cada persona.

En el taller busco crear un espacio tranquilo, cercano y respetuoso, donde cada alumno pueda aprender, experimentar y expresarse libremente, sin prisas ni presiones. Me gusta adaptar las clases a las inquietudes y ritmos de cada persona, fomentando el disfrute del proceso creativo y el aprendizaje desde la curiosidad y la práctica.

Mi objetivo es que quienes se acercan al taller encuentren un lugar donde sentirse cómodos, motivados y acompañados, y donde el arte se convierta en una experiencia enriquecedora, personal y significativa.

Lidia Carrión
Proyecto artístico Lidia Carrion

Mi proyecto artístico

«Observatorio del instante» es el nombre de mi proyecto artístico porque entiendo el arte como algo vivo, en constante cambio.

Al igual que nuestras experiencias vitales, la creación evoluciona, se transforma y no puede quedarse anclada en una única temática o técnica. Para mí, crear es observar el momento presente y dejar que ese instante marque el camino.

Mi recorrido comenzó hace años en la facultad, dentro de una temática urbana en la que la observación de las personas y del entorno tenía un peso muy importante.
A partir de ahí, la figura humana empezó a adquirir un significado central en mi trabajo. Con el tiempo, ese interés fue dando lugar a distintas etapas: algunas más centradas en el retrato y otras en las que la figura humana se convierte en un entramado más libre, figurativo y, sobre todo, expresivo.

Trabajo principalmente con acrílico y tinta, aunque en los últimos años he ido incorporando técnicas mixtas y diferentes soportes.

El cambio como forma de entender el arte

Esta necesidad de experimentar forma parte esencial de mi manera de entender el arte: probar, equivocarse, cambiar y dejarse llevar por nuevas formas de expresión.

La idea de evolución y búsqueda está muy presente en mis clases, que son mi principal actividad. En ellas intento guiar al alumno —tanto niños como adultos— para que, más allá de aprender técnica, descubra su propia manera de expresarse.

Me interesa que el aprendizaje sea un viaje personal, en el que cada persona pueda verse reflejada en lo que hace y ganar confianza en su propio proceso creativo.